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MUSEO COLONIAL QUINTA DE ANAUCO

En honor a la verdad, creo Quinta de Anauco se encuentra en el corazón de todos sus visitantes, por ser una de las casas más bellas de la ciudad. Es una casa de campo situada en lo que fue una hacienda de la época colonial, construida en 1797 y perteneciente a la clase “mantuana” caraqueña. Hoy, Quinta de Anauco, es testigo de aquel pasado histórico, social y artístico, muestra importante que le queda a la ciudad de lo que fue su arquitectura colonial.

Hacia finales del s. XVIII fue construida en el campo, para el descanso de sus dueños, la “Casa de Solórzano” en medio de siembras de café, caña de azúcar y frutales diversos. Esta casa perteneció luego al Marques del Toro, familiar de Simón Bolívar, y en ella se alojó el Libertador durante su última estancia en Caracas, antes de morir.

La Asociación Venezolana de Amigos del Arte Colonial y el Museo de Arte Colonial de Caracas fueron fundados en el año 1942 por Alfredo Machado Hernández junto con Arturo Uslar Pietri, Cristóbal L. Mendoza, Rafael Lovera, Carlos Manuel Moller, Eugenio Zuloaga, Manuel Santaella, Eduardo Páez Pumar, Juan Rohl, López Tejera y José Nucete Sardi, cuya sede original fue inaugurada el 16 de diciembre de 1942. En ese momento el museo estaba situado en una casa que se había restaurado, ubicada en la esquina de Llaguno. En el año 1953 el Museo cierra por espacio de ocho años tras la demolición de la casa de Llaguno, hasta que los hermanos Eraso donan a la Nación la Quinta de Anauco, sede actual del Museo, el día 23 de junio de 1958. Es entonces cuando se acuerda realizar la restauración de “Casa de Solórzano” y convertirla en sede del Museo de Arte Colonial.

La Quinta de Anauco abrió sus puertas como sede permanente del Museo de Arte Colonial en acto inaugural realizado el día 12 de octubre de 1961.

A través del recorrido que hace el visitante, se puede dar una idea de las costumbres de la época y conocer el arte antiguo en Venezuela, especialmente aquél de origen hispánico que se remonta a la época de los primeros años de la República.

Una vez que el visitante llega al portón de la casa, se pasa a la sala de entrada, donde eran introducidos los visitantes esperaban ser anunciados. Las personas de confianza o familiares eran introducidos en el recibo informal, donde podían compartir en un ambiente más íntimo. En este salón la familia departía y se divertía con las actividades propias de la época, como juegos de mesa, actividades musicales y baile. Luego viene el estrado, donde siguiendo una costumbre árabe, hay un espacio del piso levantado, cubierto de alfombra y almohadones y en él las mujeres realizaban actividades como leer, bordar, escribir y departir entre ellas. A continuación el escritorio era otra pieza importante de la casa, está ubicada al frente con una entrada independiente desde la galería exterior. Esta galería es la entrada principal a la casa, se utilizaba en grandes ocasiones; desde él se tiene acceso independiente tanto hacia el escritorio, como hacia la sala principal y hacia el oratorio. La sala principal, también situada al frente de la casa, estaba destinada como sitio para recibir formalmente a los invitados. En él se encuentra mobiliario del s. XVIII. Los muebles estan dispuestos muy cerca de las paredes a fin de permitir el paso de las damas con sus amplios vestidos y de los hombres armados con espadas. Luego, el visitante encuentra en su recorrido el oratorio, capilla donde se celebraba misa en presencia de la familia, sirvientes y esclavos. A un lado de la sala principal y separada por un simple arco, se encuentra la alcoba. En ella todos podían ver la “Cama de Parada”. En esta cama la señora recibía visitas después de haber dado a luz; también se utilizaba para velar el cuerpo de algún familiar, cuando se cambiaba la decoración con telas negras. A continuación, nos encontramos con una pieza destinada a dormitorio, está decorada con escaparates, mesas y cómodas, así como una butaca. El comedor está situado al centro de la casa, entre la sala principal y la galería interior; empotrados en las paredes y debajo de las ventanas se encuentran las alacenas. El mobiliario está adosado a las paredes y se distribuía al momento de servir la comida, llevando la mesa al lugar escogido para comer. A continuación se encuentra la galería y patio interior, así como la entrada lateral de la casa, donde puede verse la campana usada para avisar el inicio de los rezos y de las comidas. La siguiente pieza es el segundo dormitorio, seguido por el cuarto de escaparates, el cual estaba destinado a guardar la lencería de la casa en escaparates y arcas. La siguiente pieza es la sala Carlos III, en honor al rey que había decretado la Capitanía General de Venezuela y establecido las fronteras de nuestro territorio y sus leyes. Continuando el recorrido, y alejada del comedor, nos encontramos con la cocina y luego, en el corredor contiguo, el espacio destinado al planchado de la ropa y otras actividades, como pulir la plata. La distancia que separa el comedor de la cocina estaba justificada pues de este modo se evitaba que el humo y hollín entraran a la casa. Al final del corredor se encuentra la sala de orfebrería, donde se exhiben piezas del s. XVIII. La siguiente pieza, llamada Baño de la Marquesa, presenta la “banqueta de descanso”, la cual se comenzó a utilizar a mediados del siglo XVIII, así una bañera de piedra que está alimentada por el curso natural de una quebraba. En la planta alta se encuentran la sala religiosa, cuya principal pieza es una escultura española del s. XVI representando al “Niño Jesús”; seguidamente, la sala de los murales, ejecutados por orden del General Francisco Rodríguez del Toro en el siglo XIX y realizados por José Hilarión Ibarra, y luego una terraza con su torre de vigilancia. Finalmente la caballeriza, donde se guardaban los animales – caballos y mulas –, sus aperos, carrozas y calesas, así como las carretas, y donde además se realizaba las reparaciones necesarias, los trabajos de herrería y carpintería, así como las labores de aseo de la ropa – lavado y tendido. En Quinta de Anauco había dos caballerizas y una de ellas es un Salón de Usos Múltiples hoy en día, con capacidad para 180 personas. El recorrido termina en la cochera, un pequeño edificio de dos plantas: la planta baja que estaba destinada para guardar el coche principal y sillas de mano de la familia, y la planta alta que servía como sala de juegos. Hoy en día funciona la Tienda del Museo en la planta baja y en la planta alta está la Sala Republicana, donde se exhiben piezas pertenecientes al período republicano.

Invitamos a visitar Quinta de Anauco, donde encontrará un excelente grupo de guías. Esta visita será recordada.


Dirección: Avenida Panteón, Sector Los Erasos, San Bernardino

Estación de Metro: Bellas Artes

Teléfonos: 58+ (212) 551.86.50 – 551.81.90 – 551.85.17 – 551.42.52

Fax: 58+ (212) 551.85.17

e-mail: artecolonialanauco@cantv.net

Página web: www.quintadeanauco.org.ve

Horario:
Martes a viernes: de 9:00 a.m. a 11:30 a.m. y de 2:00 p.m. a 4:30 p.m.
Sábados, domingos y feriados: de 10:00 a.m. a 4:00 p.m.

Entrada: Adultos BsF.5.00 (Bs.5.000,00) y niños BsF.2.50 (Bs.2.500,00)

Estacionamiento privado al lado


 



  

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